NICARAGÜENSES HABLANDO DE GASPAR
Testimonios extraídos del libro de la RTPA “Gaspar, misionero y comandante sandinista”.
Catalina Navarro, Catucha
Ama de llaves en San Juan del Sur (Rivas)
“... Yo fui como su madre en Nicaragua. En San Juan del Sur, le cuidaba cuando estaba enfermo y le atendía. Venía con campesinos enfermos, les dejaba su cama y él se acostaba en el suelo. Atendía a la gente muy bien. Era muy atento con los campesinos. Él venía a la hora que venía, dejaba de comer y daba su comida a los campesinos. Le preguntaban: “¿Ya comió usted, padre?”. Y él, aunque no hubiera comido, les decía: “Yo ya comí”, y no comía para darles su comida a los campesinos... era un hombre que miraba por el pobre. ... Era una persona muy querida aquí, en San Juan, por el pueblo, por la gente.
Faustino Mora, Feligrés
de El Ostional (Rivas)
Gaspar se preocupaba de que hubiera educación en nuestra comunidad... Gaspar se dio cuenta de que La Florcita era una de las comunidades más pobres. Compartió todo con nosotros.
Cruz Sánchez, Feligrés
de El Ostional (Rivas)
“... Recuerdo una vez que estuvimos en la casa comunal unas cuarenta personas platicando sobre la pobreza, el sistema de vida, el sistema militar. Nos dio a entender que quería un cambio de política, pero no con guerra... Cuando murió Gaspar, un guardia me dijo: “Murió uno de tus jefes”. Yo le respondí que Gaspar era el jefe de todos los nicaragüenses, porque era cierto. Él estaba haciendo todo lo posible por el pueblo, abriendo escuelas, construyendo cementerios...”
Rosa Francis Pizarro, Feligresa de El Ostional (Rivas)
Gaspar se empeñó en que las comunidades pobres salieran de esa pobreza. Luego tuvo la necesidad de irse a la montaña, pero él se ocupaba de que hubiera una mejor convivencia familiar en las comunidades y que todos supiéramos leer. Cuando él estuvo aquí, las carreteras no eran así. Hoy son diferentes gracias a él, aunque haya caído en combate.
Alba Fernández
Feligresa de El Ostional
El padre Gaspar era una persona muy buena, pero también muy recta. Todos le apreciábamos y teníamos confianza con él, como si fuera uno de nuestros hijos.
Josefina Sánchez.
Feligresa del Ostional (San Juan del Sur. Rivas).
"Tenía once años cuando conocí al padre Gaspar. Me impresionaba el hecho de que no fuera un padre como los demás, él se implicaba como si fuéramos su familia. Le disgustaba el maltrato a los niños, la forma en que los padres castigaban a sus hijos, que era la cultura de la educación que había entonces. Eso me ha servido para el trato que yo le he dado después a mi hijo. Al padre Gaspar tampoco le gustaba el maltrato a las mujeres ni el maltrato a los animales. Le gustaba potenciar nuestras habilidades y, para conseguirlo, impulsaba veladas artísticas y culturales. Pedía ayuda a España y nos daba ropa que nos servía a nosotros, los actores, para hacer representaciones en esas veladas. Además, dio a conocer a Dios a los jóvenes. Él hizo que leyéramos la Biblia hablándonos de Dios en la playa, en torno a unas fogatas. Eso nos fortalecía. Los llamaba cursillos de hermandad y cristiandad. Nos enseñó a amarnos entre nosotros. Era una persona accesible para todos, niños, jóvenes y adultos.”
José María Sánchez. Ex
combatiente de la columna de Gaspar García Laviana
“... Siempre andaba enseñando y motivando, confiaba mucho en lo que podían hacer los niños en un futuro.
La primera imagen que uno tiene de Gaspar es la de un hombre enérgico, decidido, de una sola pieza, sin dobleces y con una actitud de desafío y de atención a los pobres y a los campesinos hasta querer, si hubiese sido posible, inyectarles su sangre para que lucharan por sí mismos. En esos años fuimos tomando conciencia de la necesidad de encaminarnos hacia la liberación. Era decidido, impulsivo, sin miedos, porque los miedos que tuvo los logró vencer. Y de eso se trata, de vencer el miedo e infundir ánimo y optimismo para tener una confianza ciega en la capacidad de triunfar como guerrillero...”
Lilliam Reyes. Presidenta
de la Asociación de Mujeres Gaspar García Laviana, en San Juan del Sur
“El padre Gaspar era muy cuidadoso, muy atento y se preocupó mucho por la situación que las mujeres estaban viviendo en el tiempo que él estuvo aquí. Había muchísima violencia, muchísimo abandono sanitario... Era un hombre que vivió la palabra de Dios, que se encarnizó con nuestra pobreza, que se hizo uno más entre nosotros, los sanjuaneños, los nicaragüenses. La Biblia dice que nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos, y la actitud que él adoptó supuso un testimonio muy fuerte para nosotros. Le dolía en el alma ver la pobreza de los campesinos, el abandono de los niños, las mujeres con grandes cargas en los hombros, que no podían salir adelante, sin oportunidades para estudiar, sin poder trabajar, y aquella represión que había por parte de la dictadura. Si a un militar le gustaba una muchacha bonita, se la llevaba y no le importaba si lloraba. El padre Gaspar presentó muchas demandas, muchas quejas ante el Gobierno, por ejemplo, cuando hubo tráfico de niñas en un burdel de Tola. Eso supuso una persecución continua contra él por parte de la Guardia Nacional. ... Gaspar García Laviana sigue siendo nuestra inspiración después de treinta años. Él impulsó esta asociación de mujeres que lucha por una mejor vida en la zona rural, por que se acabe la violencia, la escasez de alimentos y esa carga de trabajo que, históricamente, hemos tenido las mujeres, sobre todo las del campo. ... Llevó la palabra de Dios para motivar a la gente al cambio y denunció las injusticias cometidas en Nicaragua, un país tan sangrado, tan atropellado por la historia. Fue un hombre que se declaró a nuestro favor y se identificó con nosotros. En uno de sus poemas lo dice: “Tu país es mi país y tu ranchito es mi casa, esto es casa, es mi acicate y tu libertad mi causa”. Eso, a nosotros, nos llega al alma y entonces tenemos que seguir luchando.
José María Guadamuz
Feligrés y vecinos de San Juan del Sur
A veces pienso que Gaspar fue un personaje iluminado, un enviado para dar un empuje a la revolución, a la guerra. Había que voltear este régimen y Gaspar era necesario en ese momento y en el futuro, porque sigue siendo un ejemplo y nosotros continuamos defendiendo la revolución. Siempre nos acordamos de Gaspar, le tenemos muy presente.
Manuel González
Feligrés y vecinos de San Juan del Sur
... Ver a Gaspar vestido de civil me impactó. Era duro haberle visto con traje de sacristía dando misa y, después, saber que va a tomar las armas para matar. Yo me decía que si el padre las tomaba, por qué no las podía tomar yo. ...Aquí hay una semilla que germinó, que dio fruto, que está dando fruto y dará más frutos, y esa semilla se llama Gaspar García Laviana, mi hermano.
Orlando Medina. Vecino
de Tola
La
llegada de Gaspar en 1972 fue como un aliento para todos los que nos acercamos
a él en la iglesia y en el movimiento cristiano. Trajo un aliento de esperanza,
de que podíamos cambiar esa situación. Nos invitó a organizarnos en cursillos y
seminarios. Yo estuve en un seminario con el padre Gaspar y el padre Luis Burriarán, también español. Aprendimos a leer mejor la
Biblia y cómo Jesús era un ejemplo de lucha contra la injusticia. Nos abrieron
los ojos de cómo teníamos que actuar en ese momento. El amor de Gaspar era
incalculable, su calidad humana increíble, intachable su solidaridad. Tenía un
amor extraordinario por todos, por los pobres.
ENTREVISTA
A HEBERT HERRERA (De la transcripción primera original)
Diputado
Sandinista
Entrevistador:
(03:34:53:13) Don Hébert, ¿cómo surgió la amistad con
Gaspar García Laviana?
Hébert
Herrera, diputado sandinista: (03:35:01:09) Bueno,
Gaspar vino aquí como sacerdote. Yo soy católico y ahí comenzó pues. Estuve llegando
a la iglesia y yo escuchaba el mensaje del padre Gaspar, un mensaje muy
revolucionario, muy solidario con la gente, viendo en él el cariño que tenía por
los campesinos y entonces le fui conociendo y me fui identificando con él. Es
decir, los ideales que yo tenia en el alma metidos también se los percibí a
Gaspar y comenzamos a platicar y a hacer una amistad que llego a ser como
hermanos, pues, digámoslo así, muy íntimos, fue la amistad que tuvimos, yo
conocí sus debilidades, sus preocupaciones, sus tristezas, sus alegrías y las
compartimos siempre y la esperanza, sobre todo. Después se integró al frente,
yo ya estaba en el frente sandinista.
Entrevistador:
(03:35:52:18) ¿Qué destacaría de su personalidad? ¿Qué destacaría
de la personalidad del padre Gaspar?
Hébert
Herrera, diputado sandinista: (03:35:56:16) La
personalidad del padre Gaspar, era un hombre muy serio, un hombre muy recto,
pero era muy humilde, tenia su carácter a veces el padre, pues. A veces le salía
cuando las cosas no le gustaban, sobre todo cuando había injusticias, el padre
ahí se descomponía. Por ejemplo, aquí el padre luchó contra la prostitución. Aquí
existía un prostíbulo donde había niñas de 14 años prostituyéndose. Para él eso
era terrible, igual que el robo a los campesinos de la tierra, de la que los
despojaban los somocistas. Gaspar tenia su carácter, pero más que nada era un
hombre solidario. Al padre no le gustaba cobrar nada de casamientos, ni
bautizos. Entonces él lo que hacia era que usted le daba una mensualidad para vivir.
Le pagábamos 600 córdobas en aquellos tiempos pues, y el padre Gaspar después
que le pagábamos se iba para el campo y venia sin un centavo. Iba a repartirlo
por el campo. Era muy fumador y yo también era fumador empedernido. Iba metiéndome
la mano a la bolsa de los cigarros. Yo, bromeando, le decía: ¿acabo de pagarte
600 pesos y ya no tienes nada, ni para los cigarros pues? Bromeábamos así
siempre. Recuerdo estas palabras que me dijo: mirad, en el campo, las cocinas
no humean, no se prenden porque no hay qué cocinar, Y entonces comenzábamos,
pues, ahí a discutir cosas, era muy sensible pues, y con la pobreza de los
pobres y con la humildad y con la desgracia que vivían los pobres, pues. Se identifico
con los pobres aquí de una manera directa y permanente.
Entrevistador:
(03:38:01:06) ¿Cómo vivió usted particularmente, con esa
amistad tan profunda que los unía, el paso del padre Gaspar al paso sandinista
ya como activista, como guerrillero, qué recuerdos tiene?
Hébert
Herrera, diputado sandinista: (03:38:12:14) Mira yo me integré
primero que el padre al frente, yo me integré en el 72, pero yo eso nunca podía
decirlo. Entonces yo comencé a identificarlo al padre y con platicas allá. Después
se le propuso que se integrara al frente, después del 75. Recuerdo que entonces
el padre me dice: mira tengo esta propuesta, una carta que se la trajo el
comandante Jaime Guilo, un chaval y me pregunta,
mirad qué decís de esto, y qué esperas, si estoy apegado, estoy aquí adentro,
ahora si le digo, entonces se integró, mas o menos en el año 75, creo que fue,
y ahí comenzamos, pues, ya. Tuvimos relaciones directas con Camilo Ortega que
era el que nos atendía en la reunión, nos sirvió Cascos y ya comenzamos pues a
hacer un equipo aquí en Tola y comenzamos a reclutar, primero reclutábamos a
los delgados de la palabra y eso le tocaba a é, porque la identidad mía tenia
que estar muy oculta. Él con ellos tenia mas intimidad y comenzó a reclutarlos
y ya cuando nos formamos aquí este, a mi me tocó ser el responsable de apoyo logístico,
él era de organización y ya el frente estaba regionalizado. Camilo Ortega
estaba en la región dirigiendo toda la región y aquí nos atendía Silvio Cascos.
compañero muy cercano del frente y así comenzamos a hacer la vida juntos,
siendo partidarios en política y comenzábamos a preparar con ilusiones a gente,
a mandar gente a Costa Rica, prepararse y ya este, ya él comenzó pues, comenzó
a practicar con armas, que no sabia manejar una pistola él y en la finca mía
comenzamos ya a, comenzó a aprender a tirar con rifles, con pistolas, con cosas,
después nos trajo Camilo su ametralladora ya comenzamos a aprender con él y así
fue, así se hizo. Y estábamos bien enterados ya para octubre victorioso, es una
época que se conmemora aquí en Nicaragua que fue cuando el frente surge de
nuevo con el ataque que hubo en San Carlos, íbamos a atacar San Carlos, Granada,
Masaya y Rivas, pero desgraciadamente no se llevo a efecto porque no vinieron
armas para Rivas, las interceptaron en Costa Rica, sólo había armas en Masaya y
en Río San Juan entonces cuando vimos, porque era simultáneamente el ataque,
eso fue octubre, entonces, pero como no había armas para Granada y para Rivas,
detuvimos, pero a la gente de San Carlos no se le puede avisar, porque habían
cambiado el lugar y se fueron solitos al ataque, fue cuando aquel ataque famoso
en San Carlos, tal vez ustedes se han dado cuenta y esperábamos que todos estuviéramos,
para poner a la guardia en sosobra pues, de atacar a
Masaya, en Rivas, en San Carlos, se fueron solos desgraciadamente y ellos se
tomaron…… pero fueron desalojados después porque la guardia metió toda su
fuerza ahí y entonces después hubo un asalto al cuartel de Masaya con los
mismos compadres que estábamos integrados ya aburridos, desesperados por estar
tan escondidos, quemados ya y se decidieron y a tomar el cuartel, fue un acto,
entonces ahí fueron capturados compañeros que conocían a Gaspar, porque Gaspar
era el que mas se relacionaba y a mi no me conocían, entonces Gaspar ya se
preocupó porque habían capturado a sus compañero y él tenia miedo de que con
esas torturas que hacían los hicieran hablar y lo mencionaran a él, entonces lo
escondimos a Gaspar, lo tuvimos en varios lugares, en una propiedad mía, después
estuvo en San Juan del Sur, estuvimos cambiando, entonces decidimos mejor que
se fuera porque ya era peligroso si mencionabas el nombre de él y entonces
Gaspar se fue, Gaspar se fue por el aeropuerto, con pasaporte, con todo, no se
fue por la montaña. Lo montamos en el aeropuerto y se fue a Colombia
directamente, de Colombia regresó a Costa Rica y después estuvo por Cuba entrenándose
y después regreso a Costa Rica de nuevo, ahí estuvo ya dirigiendo con una
guerrillera. Yo no me pude ir porque tuve accidente que sufrí en un ojo, una
rama que se me metió en el jeep……… y me quedó el ojo esmerilado, entonces ya no
pude irme, yo estaba preparado para irme me estaba esperando él allá. Me llevaba
un medico de aquí, un muchacho joven que estaba dispuesto a irse allá, pero
desgraciadamente, pues, no pude, a lo mejor hubiera muerto con él, pero no sé. Entonces
hasta ahí es lo que hicimos con Gaspar y hasta ahí lo dejo, pues. Ya allá él
estuvo aquí en Rivas en un hostigamiento muy fuerte y después regresó a Costa
Rica de nuevo y después supimos pues, de la trágica muerte de Gaspar pues.
Entrevistador:
(04:02:00:09) ¿Qué sintió cuando supo de su muerte?
Hébert
Herrera, diputado sandinista: (04:02:02:03) Pues usted se
imagina, un golpe terrible, como si hubiera perdido a mi padre porque la verdad
que yo he dicho siempre que es una de las cosas mas bellas que me podía haber
sucedido a mi, es haber conocido a Gaspar pues, es la verdad, era un hombre tan
noble, tan identificado, tan amable, tan cariñoso, se entregaba totalmente,
pero claro él también quería recibir cariño y cuando él sentía que recibía
cariño pues se entregaba mejor. Yo sufrí mucho, mi familia, mi esposa, aquí
todo el mundo lloraba pues, por la muerte de Gaspar y muchos compañeros aquí
que lo conocían pues, estaban sufriendo, incluso mi hermano. Mi hermano era
secretario de juzgado de Rivas, lo mandé que fuera en helicóptero para
reconocer si era cierto o era mentira, pues, que estaba muerto. Y mi hermano se
fue allí a enterarse. Y era él, pues, entonces supimos que era Gaspar que había
muerto en esa emboscada que le hicieron a él.